MI PADRE NO LO SABE

Segunda versión de este blog que no pretende más que dar rienda suelta a mis pensamientos, vivencias y ocurrencias de última hora. Por supuesto, tod@s invitados. Y no... mi padre no lo sabe.

miércoles, enero 16, 2008

A los canadienses les deben de sobrar órganos a juzgar por esta noticia... Me gusta especialmente el rollo de una portavoz, que dice que no lo hacen por el estilo de vida, sino por cuestiones de seguridad... Joder, a este paso en los aeropuertos tendremos nuestros propios detectores de metales, nuestras propias bolsitas transparentes (si es que no nos meten en una), o quién sabe ¡hasta nuestros propios aviones!
Seguro que el impresentable del Doctor Antonio Bellver del Centro de Salud de Benimaclet (en Valencia) está de acuerdo. Si ¿no te acuerdas? Ese que me consideró un riesgo por ser gay y tener ansiedad, te lo conté el 11 de julio aquí.

7 Comments:

Anonymous ojos claros said...

¡eso, eso, nuestros propios aviones! ya me estoy imaginando las colas en el servicio y lo que iban a entender algunos cuando anunciaran que ya se podían desabrochar los cinturones...

9:26 a. m.  
Blogger Pedro said...

que va que va, la hiprocresía moral no tiene nada que ver, ni se te ocurra pensarlo

1:13 p. m.  
Blogger la rateta said...

Madre...que fuerte. Eso no puede ser legal, eso vuelnera todos los derechos básicos, madre..me parece .... ¿en serio han hecho eso?

Y qué...¿ponen Alaska? ¿¿?? Porque en una de esas me cuelo yo también.

12:25 p. m.  
Blogger fer said...

hoal guapo.
veo que sigues por aquí.
totalmente de acuerdo con pedro.

12:28 p. m.  
Anonymous naturline said...

Exquisito, delicioso...
Con todo mis respetos, me gusto muchísimo su blog mi mas sincera enhorabuena.
Reciba un afectuoso saludo.

10:02 a. m.  
Blogger Ulisecs said...

No me hables, la semana pasada, casi me hacen facturar un frasco de Hugo Boss en el vuelo Berlin-Madrid (sólo llevaba maleta de mano) y todo porque superaba los 100ml que establece la normativa de seguridad. Todo por una puta colonia, cuando detrás de mi una señora pasaba el control tranquilamente con al menos tres botellas de agua en la mochila (se veian) y un bebé en los brazos. Por lo que a no ser que se tratara de un bebé-esponja capaz de beberse dos litros de agua en menos de dos horas, no entiendo nada. Ella con su cargamento de agua embotellada si podía y yo com mi frasco de colonia, me veia obligado a facturarlo ¡Qué incorrección! Menos mal que una pareja de Sevillanos sin prejuicios me dejaron meter el frasco en su maleta y así no introducirlo en avión conmigo. Afortunadamente el frasco llegó ileso y pude recuperarlo después del vuelo. Por lo que aprovecho este espacio para saludar a esta fantástica pareja que me ayudó a recordar que aún hay buena gente por el mundo y compartir esta minihistoria con vosotros para que todos nos demos cuenta que el sentido común en los aeropuertos lo ponemos nosotros y que nadie lo va a exigir en nuestro lugar.

Ale! ahí os queda eso!! un saludo.

2:35 a. m.  
Blogger eva braun said...

¿te consideró un riesgo por ser gay y tener ansiedad? andiedad tenemos todos, o desde luego muchos. Ser gay.. pues cada uno es lo que es, qué te voy a contar. Pero riesgo, riesgo... es él.

4:46 a. m.  

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